Una ruta de buses limpia y ordenada

Es común que cuando Polo Pérez maneja su automóvil por la avenida Javier Prado reconozca de inmediato a las combis piratas o los taxis colectivos que transitan por la misma ruta que los buses del Corredor Rojo. Aun es complicado competir contra la informalidad en el transporte público aunque empresas como la suya se conducen por el camino correcto. Pérez es presidente del Grupo Polo, que reúne a seis compañías de transporte, dos de ellas Allin Group y Perú Bus Internacional, concesionarias de los Corredores Viales Rojo y Amarillo, respectivamente. Son dos empresas que están a contracorriente del sistema. Aquí toda la flota de buses es propia, los conductores trabajan ocho horas y están en planilla.  Pérez sabe que hay un alto costo por ser formal, pero no hay otra manera de poner orden en medio de la jungla que es el transporte limeño. “Cada bus que tenemos es una deuda”, dice. “Pero estamos demostrando que sí se puede ser totalmente formal”.

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